Durante la presente Semana Santa, el imponente complejo arqueológico de Rúpac, conocido como “La ciudad de fuego”, registra un notable incremento en la afluencia de visitantes, consolidándose como uno de los destinos más atractivos del turismo de aventura y cultural en la región Lima.
Ubicado en el distrito de Atavillos Bajo, provincia de Huaral, a 3,580 metros sobre el nivel del mar, Rúpac es un importante centro ceremonial y administrativo de la antigua cultura de los Atavillos, civilización preinca que se desarrolló entre los siglos XI y XV en la sierra de Lima.
Este complejo arqueológico destaca por su arquitectura de piedra con edificaciones de varios niveles, construidas con gran precisión y adaptadas a la topografía montañosa. Muchas de sus estructuras presentan ventanas y puertas trapezoidales, además de techos a dos aguas, lo que evidencia un avanzado conocimiento en ingeniería y planificación urbana para su época.
Rúpac forma parte de una extensa red de asentamientos Atavillos que incluye otros sitios como Añay, Chiprac y Cajamarquilla de Atavillos, lo que sugiere una organización territorial compleja y una sociedad jerarquizada con funciones ceremoniales, defensivas y administrativas.

El nombre de “La ciudad de fuego” se debe a un fenómeno natural que ocurre al atardecer, cuando los rayos del sol tiñen de rojo intenso las construcciones de piedra, generando una vista espectacular que atrae a fotógrafos y visitantes.
El acceso a Rúpac inicia en la ciudad de Huaral, desde donde los visitantes se trasladan hasta el centro poblado de La Florida. A pocos kilómetros se encuentra el enigmático pueblo abandonado de San Salvador de Pampas, punto de partida para una caminata de aproximadamente tres horas hacia el complejo.
Durante el recorrido, los turistas pueden disfrutar de diversos atractivos naturales como la catarata de Huayrin y el histórico Marka Kullpi, además de una variada flora y fauna altoandina.
Cabe precisar que Rúpac fue declarado Patrimonio Cultural de la Nación mediante Resolución Directoral Nacional N.° 283/INC en 1999, reconocimiento que resalta su valor histórico y arqueológico. A lo largo de los años, diversas investigaciones han evidenciado que este sitio cumplía funciones estratégicas de control territorial y defensa, debido a su ubicación en una zona elevada con amplia visibilidad del entorno.
El nivel de dificultad del ascenso es moderado, siendo recomendable realizar la caminata con adecuada preparación física, ropa abrigadora y equipo de campamento. En Pampas, los visitantes pueden alquilar acémilas para el traslado de equipaje, lo que facilita la experiencia.
El creciente flujo turístico durante estas fechas no solo dinamiza la economía local, beneficiando a comunidades y pequeños emprendedores, sino que también posiciona a Rúpac como un destino emblemático del turismo sostenible en la sierra de Lima.
Finalmente, las autoridades y operadores turísticos exhortan a los visitantes a respetar las normas de conservación, evitar dejar residuos y contribuir a la protección de este invaluable patrimonio cultural del Perú.





