
Los hallazgos, en los que participaron más de 200 investigadores de diferentes países, revelan que esta lenta adaptación vuelve a los bosques, incluida la Amazonía, más vulnerables a sequias, olas de calor y pérdida de biodiversidad.
Los bosques tropicales de América, incluida la Amazonía peruana, están adaptándose muy lentamente al cambio climático, lo que incrementa su vulnerabilidad a sequías, olas de calor y pérdida de biodiversidad. Así lo advierte un reciente estudio publicado en la revista Science.
El Instituto de Investigaciones de la Amazonía Peruana (IIAP), entidad adscrita al Ministerio del Ambiente, participó en esta investigación a través de los biólogos Jhon del Águila Pasquel, Gerardo Flores Llampazo y José Reyna Huaymacari. Su contribución fue clave en el análisis de datos recolectados durante más de 40 años, que abarcan más de 250 000 árboles monitoreados en distintos países de América.

Los hallazgos revelan que, si bien algunas especies de árboles tropicales están desarrollando adaptaciones como hojas más pequeñas o la pérdida estacional de follaje, estos cambios ocurren a un ritmo muy inferior al requerido para enfrentar los escenarios climáticos previstos. Solo el 8 % de los árboles adultos y el 21 % de los jóvenes presentan características que podrían favorecer su supervivencia en un clima más cálido y seco, evidenciando una respuesta insuficiente frente a la aceleración del cambio climático.
Esta lentitud en la adaptación compromete la capacidad de los bosques para mantener funciones vitales como la captura de carbono, la regulación del agua y la conservación de hábitats para múltiples especies. Además, se prevé la formación de comunidades vegetales muy diferentes a las actuales, generando desequilibrios que afectarían no solo a las plantas, sino también a la fauna, la fertilidad del suelo y la estabilidad general del ecosistema.

La investigación, liderada por Jesús Aguirre-Gutiérrez de la Universidad de Oxford, contó con la participación de más de 200 científicos de diversas instituciones alrededor del mundo. Para el Perú, los resultados constituyen una seria advertencia sobre la creciente fragilidad de nuestros ecosistemas frente al calentamiento global.





