Estudios del instituto revelan que más de 8 000 hectáreas fueron afectadas en el eje Iquitos-Nauta y que la recuperación natural no resulta suficiente.
La extracción de arena blanca ha afectado más de 8 000 hectáreas de bosques de varillales a lo largo de la carretera Iquitos-Nauta. Ante esta situación, el Instituto de Investigaciones de la Amazonía Peruana (IIAP), entidad adscrita al Ministerio del Ambiente, desarrolla alternativas para acelerar la recuperación de estos ecosistemas.
Los estudios del IIAP muestran que las canteras abandonadas no recuperan su cobertura vegetal de manera adecuada, incluso después de cuatro décadas. La extracción retira la capa de suelo orgánico y deja expuesta la llamada “peña negra”, un sustrato duro que limita la regeneración natural y dificulta el retorno de la vegetación.
Los varillales constituyen ecosistemas singulares que crecen sobre suelos ácidos y pobres en nutrientes. Estas condiciones permiten el desarrollo de especies de flora y fauna altamente especializadas. Por ello, la alteración del suelo genera impactos que van más allá de la pérdida de cobertura vegetal.
Frente a este escenario, los investigadores del IIAP plantean una restauración basada en “islas de fertilidad”, que consiste en aprovechar los micrositios donde todavía existe materia orgánica y condiciones favorables para establecer vegetación, en lugar de aplicar reforestaciones masivas sobre áreas con suelos degradados.
En las canteras estudiadas, los micrositios con materia orgánica presentan cerca de 7 % de este componente, frente a menos de 1 % en las zonas desnudas. Esta diferencia permite identificar espacios con mejores condiciones para iniciar la recuperación y favorecer, de manera progresiva, el establecimiento de nuevas especies.
La estrategia también contempla la incorporación de hojarasca, restos leñosos, materia orgánica y coberturas herbáceas con leguminosas para mejorar la calidad del suelo. A ello se suma la reintroducción de especies forestales propias de los varillales, que forman “núcleos” o “islas de diversidad”.
Estos núcleos buscan reactivar procesos ecológicos y facilitar la colonización gradual de otras especies de flora y fauna. Así, la restauración no se limita a plantar árboles, sino que procura recuperar las condiciones que permiten el funcionamiento del ecosistema.
Los investigadores destacan que toda intervención debe partir de una línea base que permita conocer el nivel de degradación y las características del sustrato.
La información obtenida por el IIAP confirma que la calidad del suelo constituye un factor clave para determinar la velocidad de recuperación de la vegetación y el retorno progresivo de la fauna.
El IIAP también plantea una transición que permita reducir la presión sobre los varillales sin afectar la actividad económica vinculada a la construcción. Para ello, propone fortalecer la fiscalización ambiental según los impactos reales y promover la extracción fluvial de arena de río como una alternativa para disminuir la presión sobre estos ecosistemas.




