La disminución de las lluvias reduce el nivel de los ríos, eleva la temperatura del agua y afecta las condiciones de los estanques donde se crían peces amazónicos.
La disminución de las lluvias asociada a El Niño global y al cambio climático, podría afectar a las comunidades amazónicas que viven de la pesca y poner en riesgo la piscicultura, advirtió el biólogo Pedro Ramírez Arrarte, especialista en reproducción y manejo de peces amazónicos del Instituto de Investigaciones de la Amazonía Peruana (IIAP), entidad adscrita al Ministerio del Ambiente.

Según el especialista, la sequía tiene efectos distintos en los peces de los ríos y en los que se crían en estanques. En los ambientes naturales, el descenso del nivel del agua y el aumento de la temperatura alteran la reproducción y la alimentación de los peces. Esto origina que algunas especies se desplacen hacia zonas donde encuentren mejores condiciones.

En los estanques, en cambio, el riesgo es mayor porque los peces al estar confinados, la evaporación y la infiltración reducen el volumen del agua, mientras que el calor disminuye el oxígeno disponible. Además, si sobra alimento, este se descompone y consume más oxígeno, lo que puede provocar la muerte de los peces.
Por ello, el IIAP recomienda a los piscicultores de la selva amazónica reducir entre 20 % y 30 % la ración de alimento durante los periodos de sequía. El objetivo es evitar que los restos de alimento se acumulen y deterioren la calidad del agua.
El especialista también aconseja reducir la frecuencia de los muestreos, es decir, la captura temporal de algunos peces para evaluar su crecimiento y estado o realizarlos muy temprano, cuando la temperatura es menor. Así se evita que permanezcan expuestos al sol durante mucho tiempo y sufran mayor estrés por las altas temperaturas.
Ramírez Arrarte explicó que una menor disponibilidad de peces en los ríos puede tener efectos tanto en la alimentación como en la economía de las familias que dependen de la pesca.

“En muchas comunidades ribereñas, parte de la captura se destina a la venta y constituye una fuente importante de ingresos. Asimismo, una menor disponibilidad de pescado para el consumo familiar puede reducir el aporte de nutrientes como el hierro, relevantes especialmente en la alimentación de niños y gestantes”, indicó.
Frente a la disminución de las lluvias y la prolongación de los periodos secos, el especialista del IIAP recomendó evitar las quemas y la deforestación, ya que estas prácticas reducen la capacidad del bosque para conservar humedad, intensifican las condiciones de calor y favorecen la propagación de incendios forestales.




