Desde Pichari
Por: Nelson Yupanqui Gómez
Pichari, 10 de diciembre 2025.– En un contexto en el que el cacao peruano vive uno de los mejores momentos de su historia, FICACAO 2025 se posiciona como el evento clave para evaluar si el país podrá transformar el actual boom internacional en un verdadero desarrollo sostenible para las familias productoras del VRAEM y del Perú.
El 2024 cerró con exportaciones que superaron los US$ 1,200 millones y un incremento de más del 120% en los precios internacionales, alcanzando un promedio histórico de US$ 7,330 por tonelada. Sin embargo, esta bonanza contrasta con una realidad preocupante: la mitad de los productores aún no alcanza ingresos dignos y más del 28% permanece en situación de pobreza, evidenciando la brecha entre los récords del mercado y las condiciones en el campo.
En este panorama, FICACAO 2025 coloca en el centro a los productores organizados en federaciones, asociaciones y cooperativas, quienes han apostado por cultivos alternativos y sostenibles, reemplazando economías ilegales y sosteniendo el prestigio del cacao peruano. Junto a ellos, las MIPYME del movimiento Bean to Bar, así como compradores de Europa y Norteamérica, constituyen el eslabón capaz de transformar el cacao fino de aroma en productos de alta gama con mayor valor en origen.
Pese a que el Perú es ya segundo exportador mundial de cacao orgánico y un referente por su diversidad genética, el hecho de que el 63% del cacao se exporte como grano sin procesar sigue limitando la capacidad del país para generar riqueza y empleo en la cadena productiva.
Las metas económicas de la feria son ambiciosas:
- Concretar compromisos para exportar más de 50,000 toneladas de cacao fino de aroma.
- Generar ventas superiores a S/ 12 millones en ruedas de negocios orientadas a productos con valor agregado como chocolates finos, mantecas y pastas, un segmento que ya mueve S/ 886 millones a nivel nacional.
Para alcanzar estos objetivos, es indispensable fortalecer la inversión en tecnologías de postcosecha, especialmente en fermentación y secado, factores determinantes para garantizar una calidad estable y competitiva frente a los mercados más exigentes.
Asimismo, el rol del Estado —a través de MIDAGRI, PRODUCE y DEVIDA— debe trascender la organización de eventos. Se requiere activar de manera efectiva el Plan Nacional de Desarrollo del Cacao y Chocolate al 2030, con financiamiento real para avanzar en trazabilidad, certificaciones y adecuación a las nuevas exigencias europeas de cadenas libres de deforestación. También es clave impulsar infraestructura estratégica, como la ampliación del aeropuerto de Pichari, la renovación de plantaciones y la expansión de sistemas agroforestales sostenibles en las 4.35 millones de hectáreas potenciales del país.
El mensaje que debe dejar FICACAO 2025 es contundente: el futuro del cacao peruano depende de consolidar una Economía del Origen, basada en trazabilidad, sostenibilidad e identidad genética del cacao nativo del VRAEM. La feria no debe entenderse solo como un espacio comercial, sino como un punto de inflexión para que el Perú reafirme su papel como potencia mundial del Cacao Fino de Aroma.
Convertir la riqueza récord en bienestar para las familias productoras no es únicamente un desafío económico, sino también una deuda histórica con el campo peruano.




