Lima 11 de febrero de 2026.- En el marco del Evento de Cooperación Internacional: Bioeconomía y Cambio Climático en el Año Internacional de la Agricultora, representantes del Estado peruano y de la cooperación internacional reafirmaron su compromiso con el desarrollo de una bioeconomía inclusiva y resiliente, colocando en el centro a las mujeres rurales.
La jornada reunió a autoridades del Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (MIDAGRI), la Unión Europea, la Cooperación Alemana, GIZ, PNUD y FAO, entre otros actores clave, con el objetivo de fortalecer la articulación entre políticas públicas, inversión sostenible y acción climática.
Durante su intervención, Mariana Escobar, representante de la FAO en el Perú, señaló que el desarrollo del potencial bioeconómico nacional es una oportunidad estratégica para el país.
“Hablar de bioeconomía es hablar del futuro del Perú. Significa pasar de extraer recursos a crear valor, usar nuestra biodiversidad como activo estratégico y alinear economía, clima e inclusión social. No hay bioeconomía sin mujeres agricultoras.”

Escobar destacó que las mujeres agricultoras abastecen más del 57% de los alimentos que llegan a las mesas peruanas, conservan semillas, sostienen economías locales y transmiten saberes ancestrales fundamentales para la resiliencia climática. Sin embargo, recordó que aún enfrentan brechas estructurales en acceso a tierra, financiamiento, tecnología y mercados.
“Integrarlas plenamente en las cadenas de valor bioeconómicas no es solo una cuestión de justicia social, sino una decisión estratégica para el crecimiento económico y la sostenibilidad del país”, afirmó.
Por su parte, Carmen Vega, viceministra de Políticas y Supervisión del Desarrollo Agrario del MIDAGRI, subrayó la necesidad de romper los círculos históricos de exclusión que afectan a las mujeres del ámbito rural.

“Ser mujer y ser rural en el Perú implica enfrentar brechas históricas de exclusión. Este Año Internacional de la Agricultora debe orientar nuestras políticas y romper el círculo que limita oportunidades a millones de mujeres del campo.”
La viceministra enfatizó que el desarrollo del sector agrario no solo depende de los recursos naturales, sino también del trabajo y liderazgo de quienes lo sostienen.
“Nuestra riqueza agrícola y pecuaria no es solo la riqueza natural del campo, es también la de las manos que lo trabajan.”

El evento puso en agenda la necesidad de articular biodiversidad, agricultura familiar e inversión sostenible, en un contexto marcado por los impactos del cambio climático, la presión sobre los territorios y la urgencia de promover modelos productivos que generen valor agregado sin degradar los ecosistemas.
En el Año Internacional de la Agricultora, el mensaje fue claro: avanzar hacia una bioeconomía sólida en el Perú requiere integrar plenamente a las mujeres rurales como actoras estratégicas del desarrollo, la seguridad alimentaria y la acción climática.





