Tras 26 años de investigación aplicada, el instituto obtuvo plantas matrices de alto rendimiento de ambas especies y las estableció en áreas de restinga para beneficiar a familias productoras de la región.
El Instituto de Investigaciones de la Amazonía Peruana (IIAP), entidad adscrita al Ministerio del Ambiente, logró instalar en zonas inundables de Loreto y Ucayali cultivos perennes de camu camu y aguaje con material genético superior, resultado de dos décadas y media de fitomejoramiento con poblaciones naturales de la Amazonía. El trabajo apunta a reemplazar los cultivos temporales e inestables de las áreas de restinga por un sistema de producción orgánica sostenible que preserve los recursos genéticos nativos.
El proceso científico del camu camu partió de un muestreo masivo en diez cuencas hidrográficas de Loreto, en donde se recolectaron cerca de 500 muestras de 40 poblaciones naturales para instalar un banco de germoplasma (conservación ex situ). Con esa base, los investigadores usaron el software estadístico SELEGEN para identificar los genotipos de mayor rendimiento y establecerlos en huertos semilleros y jardines clonales.

El trabajo exige plazos largos. Para el camu camu se necesitan al menos cuatro años de evaluación (ocho desde la plantación) antes de seleccionar las plantas matrices con alto nivel de confianza. En el aguaje, el periodo de estudio se extiende entre 12 y 14 años desde el inicio de la plantación. Asimismo, esa especie cuenta con colecciones ex situ de al menos 200 muestras recolectadas en cinco provincias de Loreto.
El Ing. Mario Pinedo, especialista del IIAP Loreto, explicó que el objetivo central de esta tecnología es resolver problemas concretos del campo como la baja productividad, el ataque de plagas y la vulnerabilidad frente al cambio climático. Esos beneficios llegan directamente a las familias de las comunidades, pues los agricultores acceden a plantas que incrementan la calidad y el volumen de sus cosechas, y la naturaleza perenne de los cultivos les otorga estabilidad en la tenencia de tierras, con la posibilidad de dejar ese patrimonio como herencia a sus hijos.

Los productores locales, conocidos en la región como “camucameros” y “aguajeros”, no solo recibieron capacitación técnica, sino que mantuvieron parcelas y se organizaron comunalmente alrededor del programa.
El acceso a estas plantas matrices también impulsó el desarrollo de una agroindustria con valor agregado. Actualmente, el mercado ofrece productos orgánicos derivados del camu camu, entre ellos mezclas nutritivas con maíz morado, vinagres orgánicos, infusiones elaboradas a partir de sus hojas y harina integral. En el caso del aguaje, ya se producen suplementos nutricionales y diversos productos cosméticos. Estos avances demuestran que la biodiversidad amazónica y la investigación científica sostenida en el tiempo pueden convertirse en pilares de una economía verde en la Amazonía peruana.




