Por la Dirección de Coordinación de Oficinas Regionales de PROMPERÚ
El crecimiento de la palta peruana en los mercados internacionales abre una conversación cada vez más relevante: cómo avanzar hacia productos con mayor valor agregado. En esa ruta, el aceite de palta aparece como una alternativa con potencial comercial para el Perú, ya que permite aprovechar excedentes y la fruta descartada (descarte agrícola para fruta fresca), reducir pérdidas en campo y ampliar la oferta exportable hacia categorías de mayor precio.
El Perú se ha consolidado firmemente como el segundo mayor exportador mundial de palta fresca y abastece con éxito a 35 destinos globales. Sin embargo, la verdadera revolución agroindustrial apenas comienza. El aceite ofrece una vida útil más amplia y puede ingresar a canales distintos: retail especializado, gastronomía, food service, tiendas gourmet, marcas saludables, industria cosmética y formulaciones de bienestar. Esa versatilidad le otorga al producto una lectura comercial atractiva.
El aceite de palta, además, compite en una categoría exigente, donde el aceite de oliva tiene una posición histórica. Sin embargo, puede ganar espacio como sustituto o complemento en usos culinarios específicos. Su perfil más neutro, su asociación con grasas monoinsaturadas y su uso en cocina de alta temperatura lo convierten en una opción atractiva para consumidores que buscan nuevas alternativas dentro de los aceites premium.
Los envíos de aceite de palta van en aumento
El mercado internacional de aceites saludables genera más de USD 650 millones anuales, registrándose bajo la partida arancelaria 1515.90.00.90 (con el nombre de ‘Los demás aceites vegetales fijos estables’). Históricamente, México lidera este ecosistema al controlar más del 60 % del volumen mundial, favorecido por su cercanía con Estados Unidos, mercado que concentra el 74,5 % de las exportaciones mexicanas de aceite de palta.
A pesar de este dominio, la oferta exportable peruana ha mostrado un crecimiento exponencial. De acuerdo con la información de PROMPERÚ, las exportaciones de aceite de palta pasaron de USD 7,2 millones en el 2024 a USD 11,1 millones en el 2025. El resultado supera también el valor registrado en el 2023, que alcanzó USD 8,4 millones. Este avance sugiere una mayor capacidad para colocar derivados de palta en mercados externos y confirma que el valor agregado empieza a ganar espacio dentro de la cadena del producto.
El mapa productivo también ofrece señales interesantes. La Libertad concentra el 38 % de la oferta exportable, seguida por Lima con 15 % e Ica con 13 %. Este patrón refleja el peso agroindustrial de la costa peruana y su capacidad para articular materia prima, procesamiento, logística y salida comercial hacia mercados de destino.
En cuanto a destinos, Europa aparece como el principal espacio de oportunidad. Francia concentra el 38,6 % de la oferta exportable peruana, seguida por Italia con 24,4 % y España con 22,9 %. Esta concentración no es casual: son mercados con tradición de consumo de aceites vegetales, fuerte presencia gastronómica, canales gourmet desarrollados y consumidores familiarizados con productos asociados a calidad, origen y salud.
El siguiente paso
Consolidar al Perú como un proveedor estratégico de derivados premium requiere transitar de la casualidad agrícola a la planificación tecnológica obligatoria. El verdadero salto hacia la competitividad global a largo plazo requiere una apuesta decisiva y obligatoria por la inversión en tecnología e industrialización.
En este proceso de internacionalización, el respaldo de PROMPERÚ constituye un pilar fundamental. A través de herramientas estratégicas como la Ruta Exportadora y sus continuos planes de promoción comercial, la institución proporciona el soporte necesario para que los productores y las asociaciones peruanas puedan dar el salto al exterior y posicionar la alta calidad de nuestra agroindustria frente a los compradores más exigentes del mercado internacional
En un mercado global que busca productos saludables, naturales y con origen, el aceite de palta peruano puede convertirse en una nueva expresión del valor agregado agroexportador peruano: menos dependencia del volumen, mayor aprovechamiento de la materia prima y una propuesta alineada con las tendencias de consumo internacional.




