El IIAP evalúa 20 kilómetros de vegetación ribereña en Campo Verde. El análisis satelital revela que el 62 % de la franja estudiada se destina a actividades agropecuarias y señala oportunidades para recuperar la cobertura arbórea en las zonas alta y media.
El Instituto de Investigaciones de la Amazonía Peruana (IIAP), entidad adscrita al Ministerio del Ambiente, evalúa el estado de la vegetación a orillas de la microcuenca Agua Blanca, en el distrito de Campo Verde, Ucayali. Los primeros resultados muestran que el bosque se conserva entre el 98 % y el 100 % cerca de la desembocadura. En cambio, en las zonas alta y media predominan las chacras y los pastos.
El análisis utilizó imágenes satelitales de MapBiomas Perú correspondientes a 2024 y dividió 20 kilómetros del cauce principal de la microcuenca en diez tramos. Los resultados indican que el uso agropecuario ocupa el 62 % de la franja ribereña evaluada. Esta distribución muestra el peso de las actividades productivas para las familias de la zona y plantea el reto de recuperar la cobertura vegetal sin afectar sus medios de vida.

Los primeros datos sugieren que las zonas con menor cobertura boscosa también podrían tener menos variedad de especies. Sin embargo, esta tendencia deberá confirmarse cuando concluya la evaluación de las 15 parcelas previstas.
La investigadora Krystel Rojas, del programa BOSQUES de la institución, lidera el estudio en Ucayali. La investigación también evalúa la diversidad de árboles, la regeneración natural del bosque, las condiciones del suelo y la calidad del agua. Además, los especialistas estudian organismos como lombrices, hormigas y escarabajos, cuya presencia aporta información sobre el estado del ecosistema.
El estudio busca establecer bosques de referencia que permitan conocer las condiciones de los ecosistemas ribereños en microcuencas donde las actividades agropecuarias forman parte del paisaje.
Con esta información, los especialistas podrán identificar zonas donde conviene recuperar la cobertura arbórea y evaluar los beneficios de hacerlo. La vegetación ribereña ayuda a mantener la calidad del agua, protege las orillas frente a la erosión y ofrece refugio a peces y otros animales.
El estudio comprende los caseríos San Cristóbal de Agua Blanca, Agua Dulce y Túpac Amaru Limón.
Al finalizar las evaluaciones de campo y los análisis de laboratorio, la institución compartirá los resultados con las comunidades y las autoridades locales, y propondrá acciones para restaurar la microcuenca.




