En el Año Internacional de la Mujer Agricultora, productoras de Cajamarca y Ayacucho
lideran el uso de biocontroladores e invernaderos para enfrentar crisis climática y volatilidad de precios.
Perú, abril de 2026. – En el marco del Día de la Tierra, y ante un panorama climático cada
vez más desafiante, las mujeres líderes de las cooperativas agrarias peruanas emergen
como protagonistas de la sostenibilidad. A través del uso de tecnología y conocimientos
ancestrales, emprendedoras rurales están transformando la agricultura frente a las heladas,
plagas y la inestabilidad del mercado.
El reto es urgente: según el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi), el
2025 cerró con 26 eventos de heladas intensas y friajes, superando drásticamente el
promedio histórico de 18. Esta situación pone en jaque la seguridad alimentaria y el
sustento de miles de familias altoandinas.
Frente a esta crisis, iniciativas lideradas por mujeres están marcando la pauta en la
implementación de soluciones sostenibles: en Cajamarca, Yesica Montoya, integrante de la
Cooperativa Agraria APT del Norte, lidera la transición hacia una agricultura menos
dependiente. Ante la volatilidad del precio de la tara, los productores han diversificado sus
cultivos con cereales y harinas integrales. Además, han sustituido químicos por
biocontroladores, es decir insectos y microorganismos benéficos que actúan como
plaguicidas naturales, protegiendo la salud del suelo y del consumidor.
“Depender de un solo producto era muy riesgoso. Por eso decidimos diversificar y apostar
por prácticas más sostenibles”, señala Montoya.
Mientras que en Ayacucho a más de 3,600 m.s.n.m., Yésica Godoy, socia de la Cooperativa
Agraria Frutos del Ande y Presidenta de la Asociación de Mujeres Los Lirios de
Totorabamba, ha implementado invernaderos para proteger cultivos de hierbas medicinales
como menta, manzanilla, cedrón toronjil y otros. Esta tecnología no solo reduce tiempos de
producción, sino que permite el procesado de productos deshidratados.
“Antes vendíamos fresco y no era rentable. Ahora trabajamos productos deshidratados, lo
que nos permite llegar a más mercados”, explica Godoy.
Ambas experiencias comparten un enfoque de economía circular, transformando residuos
orgánicos en compost para nutrir la tierra de forma natural, cerrando así el ciclo de
producción sin generar desechos contaminantes.
Este esfuerzo cobra especial relevancia este año, declarado por la Organización de
Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) como el Año Internacional de
la Mujer Agricultora. La iniciativa busca cerrar brechas de género y reconocer a las mujeres
como piezas clave en la resiliencia ante el cambio climático.
Las historias de Yesica Montoya y Yésica Godoy forman parte de la campaña “Mujeres
Futuro Circular 2026”, una iniciativa que visibiliza modelos de negocio circulares liderados
por mujeres que generan impacto económico y social. Esta campaña cuenta con el respaldo
de la Unión Europea, y los proyectos son impulsados por la ONG Autre Terre,
fortaleciendo el empoderamiento de la mujer en el sector agroalimentario peruano.




